miércoles, agosto 15, 2007

BUEN DÍA LO TIENE CUALQUIERA, UN (España, 2007) Comedia

Director: Santiago Lorenzo.
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Intérpretes Principales: Diego Martín, Roberto Álamo. Yolanda Font. Antonio Molero. Ana Otero. Juan Antonio Quintana, María Ruiz.
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Argumento: Un joven de 34 años, co-director de una empresa de venta por teléfono, debe buscarse la vida al quebrar de forma drástica y absoluta su negocio.
No tiene dónde dormir ni tiene trabajo, por lo que, gracias a un amigo
más bien caradura, pero fiel, encuentra un trabajo de cuidador de un anciano.
Deberá vivir en la casa del buen hombre, cuidándole y prestándole atención y compañía.
Por su parte, él solo deberá pagar la ridícula suma de 40 euros mensuales por el aquiler.

El joven acepta encantado ya que, mientras vive en la casa, tranquilo y lejos de p
roblemas, podrá estudiar oposiciones para la Administración del Estado.
Sin embargo, el viejecito no es como se había imaginado, comenzando una tortura inacabable.
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Mi opinión: Simpática comedia a cargo de Santiago Lorenzo, que tras su rompedora "Mamá es boba", se pone tras la cámara por segunda vez.
No debo hacer comparaciones entre las dos obras pues no vi la primera, pero supongo que esta es menos buena que aquella. Y simplemente por una razón, esta, "Un buen día...." es entretenida y parte de una muy bue
na idea, pero se va desinflando poco a poco.
De todas formas se disfruta y, sobre todo en su pri
mer tercio, te ríes de veras, e incluso te descojonas tres o cuatro veces, sobre todo oyendo las perogrulladas, filosofía locas y demás diatribas del insípido anciano, amén de la descharrante visita del protagonista Hacienda.



Un hombre que si no toma su diaria pastilla parece un vegetal, pero una vez tomada, se desata en una verborrea sin fin que vuelve loco al mismísimo Santo Job. Aquí reside lo mejor de esta, en líneas generales, divertida comedia, en el buen hacer de Juan Antonio Quintana, como Onofre.
No se sabe qué saldrá de sus labios, pero siempre e
s algo original, que parte de la realidad, pero adornada con un mejunje de ineas inconexas que causan hilaridad.



Sin embargo, poco a poco, a medida que pasan los minutos, el ritmo se adormece y todo se vuelve más o menos tranquilo, sin mucha imaginación, bastante plana, aunque varios momentos afortunados como el encuentro en la calle con "varios pobres" o el intento del protagonista de cachondearse a costa de la empresa que ha ocupado su antigua sede.
Solo en su parte final, en los instantes donde el protagonista debe opositar, vuelve a florecer el cachondeo y la calidad guionística, con la, por ejemplo, memorable salida del Presidente del Tribunal al opositor cuando este les dice la edad que tiene.

En definitiva, que es cierto que se ponen en solfa cuestiones importantes como la soledad en el ser humano, el problema de la vivienda y el trabajo, el valor de la amistad y la confianza, pero no es menos cierto que, viendo el trabajo en su conjunto, se puede apreciar con claridad que esta película hubiera requerido ser un medio metraje más que un largo
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