domingo, marzo 16, 2008

TEATRO: EL OTRO LADO. Tragicomedia

Autor: Ariel Dorfman
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De: Entre Cajas Producciones
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Escenografía y Dirección: Eusebio Lázaro
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Intérpretes: Charo López, Eusebio Lázaro, José Luis Torrijo
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Argumento: Dos pueblos en guerra desde hace más de veinte años, con las consabidas muertes y desapariciones, que causan dolor y odio entre sus habitantes y Gobiernos a través de los años, enquistando una ridícula pero trágica situación, donde dos personas, un enamorado matrimonio, Atom y Levana, cada uno de un país diferente, que decidieron vivir juntos su amor a pesar del odio entre sus pueblos, y decidieron quedarse a vivir en su casa, enterrando a los muertos causados por la contienda, para una vez finalizada la guerra, si se finalizaba, los parientes de los finados pudieran llevarse a sus lugares de origen los cuerpos para darles sepultura. Mientras ello hacían, esperan, sobre todo ella, que no ha perdido la esperanza, a su hijo, que se fue de casa a la edad de 15 años.


Y de repente, justo cuando la radio dice que ha acabado la guerra y se ha firmado el armisticio, aparece en la casa un soldado, a quien la mujer reconoce a su propio hijo. El soldado trazará en medio de la casa, una ficticia frontera, apartando al matrimonio y colocando a cada uno de ellos en su mitad correspondiente.
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Mi opinión: Interesante tragicomedia escrita por Ariel Dorfman (“La muerte y la doncella”), donde el sin-sentido y crueldad de la guerra queda una vez más de manifiesto.
Como se ve, un giro absurdo, el del soldado que aparece y trazando una ficticia frontera justo en medio de la casa, les separa, instruyéndolos a cada segundo sobre las normativas y disposiciones que deben cumplimentar si quieren estar juntos momentáneamente o si necesitan algo “del otro lado”.
Esto, claro, provoca la sonrisa del espectador en algunos momentos, y en un par de ellos (no más, y puede que ni lleguen a dos) la franca risa.
La absurda e injusta burocracia impuesta a los ciudadanos, en aras de mantener el orden y la paz, provocan situaciones que invitan a la reflexión y a la risa. Sin embargo el humor no tiene la suficiente fuerza en dos terceras partes de la obra (hora y media).
Sin chispa ni demasiada imaginación, el tiempo se pasa entretenidamente, pero sin provocar la hilaridad pretendida, sobre todo porque la verborrea del soldado no tiene verdadera consistencia dramática y el ritmo es demasiado rápido a veces, sin dejar que el espectador reflexione en profundidad sobre lo que oye y ve.


Solo en la parte final, cuando el drama se impone al humor, la obra adquiere verdadera consistencia, sobre todo gracias al monólogo de una estupenda Charo López, diciéndoles a los otros dos personajes porqué no se ha ido todos esos años de casa. Con voz grave (bastante más de lo que le recordaba), la actriz pone los pelos de punta en ese momento, adquiriendo destilando su personaje ternura, compasión, cariño, respeto y verdadera emoción.
De ahí hasta el final (pocos minutos) el espectador siente de veras la acidez y la crítica social que el autor ha creado, donde la perversión humana se muestra de forma clara, aderezado de un mordaz y ácido humor, que creo honestamente que no prende lo suficiente en el espectador debido, esperemos, a que la obra hace poco ha comenzado su andadura por España (me dijo un amigo al que vi al final de la representación que se estrenó la semana pasada en Murcia...), y que está en fase de perfeccionamiento. El ritmo debe, en mi opinión, apuntalarse, así como algunos momentos donde quizás la peroratas del soldado debieran decirse algo más lentamente, así como que hubiera un momento de silencio al final del gran monólogo del personaje de Levana, para que los espectadores pudieran aplaudir a Charo López. No se le da al espectador esta oportunidad y el gran momento de tensión y emoción queda diluida en un todo un tanto gris o al menos claramente mejorable.


En resumidas cuentas, que esta obra es, por la temática y forma de exposición, prima hermana de la película “En tierra de nadie”, pero mientras el film emocionaba y angustiaba a partes iguales, “El otro lado” creo yo que no tiene la fuerza suficiente para azorar al espectador quien, de todas formas, puede descubrir otros positivos alicientes, como la entrega y buen hacer del trío protagonista, así como los sencillos pero muy eficaces efectos especiales, nada menos que a cargo del soberbio Reyes Abades, toda una institución en la cinematografía española.
Esperemos que la dirección de Eusebio Lázaro, co-protagonista de la obra, mejore en algunos aspectos para representaciones posteriores pues la obra merece la pena, amén del claro respeto, al ser positiva por denunciar el absurdo y crueldad de la guerra, amén del ridículo de ciertas normas y burocracias que ahogan a los siempre pacientes y sufridos ciudadanos.
Al final de la obra hubo bastantes aplausos
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2 comentarios:

mets dijo...

Haces a todo, Travis.
Ahora el teatro.
Situación absurda, sin duda.
Seguro, también, que se pasa un buen momento.
Saludos,
mets

travismagee dijo...

Hola, amigo,

Pues sí, como casi siempre, situación absurda.
Y sí, pasas un buen rato, pero no te convence, tal y como se representó, seguro que mejora en posteriores representaciones.

Un cordial saludo.

Travis (Iñaki)