martes, abril 22, 2008

MÁTALO (¡Mátalo!) (Kill Him!) (España, Italia; 1970) Spaguetti Western

Director: Cesare Canevari
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Intérpretes Principales: Lou Castel. Corrado Pani. Antonio Salines. Luis Dávila. Claudia Gravy. Miguel Del Castillo. Ana María Noé.
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Argumento: Un peligroso asesino está a punto de morir ajusticiado, en la horca, cuando una banda de mejicanos le salva in extremis, provocando una matanza en el pueblo.Una vez fuera del pueblo, el asesino les da una bolsa de oro a la banda y estos se separan de él. Pero, a traición, por la espalda, les asesina a todos con su rifle de repetición.Al de poco dos hombres, dos secuaces, se unen a él. Atravesando el desierto, justo cuando están a punto de desfallecer por el calor, se paran en Benson City, un pueblo fantasma. Allí descansan por la noche y a la mañana siguiente aparece una bellísima mujer, novia de uno de los secuaces...
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Mi opinión: "Es más fácil amar a Dios que a los hombres porque Dios nunca nos molesta".
Pedante spaguetti western, que parece al comienzo que será muy estimable y al final decepciona completamente.
Y esto sucede pues Canevari se empeña una y otra vez en mover la cámara a lo tonto, dando vueltas y vueltas sobre la misma toma, queriendo, sin duda, emular a Sergio Leone.
Pero se olvida que este último lo hacía cuando era necesario, logrando unos atractivísimos efectos tanto visuales como dramáticos, que Canevari no alcanza ni soñando.
En lugar de ello provoca hastío, hasta extremos nauseabundos, haciendo que el film sea un tostón de tomo y lomo.
Una pena pues el comienzo está bien, se habla poco y la violencia extrema está bien filmada.



Sin embargo, más tarde la violencia continua, con notables elementos sádicos, muy crueles, pero que a fuerza de repetirlos, pierde toda la fuerza, resultanto todo gratuito y efectista.
La falta de rigor es lamentable y los sucesos se tornan vergonzosos. Nada tiene sentido y el final no desentona en este sentido.
Da verdadera pena. Ni siquiera los elementos originales que hay, como el empleo de los boomerangs por parte del bueno del film para defenderse de un maloso, tiene interés, más allá que la mera exposición.
Eso sí, hay una cosa verdadaderamente preciosa en la película: la belleza sin par de Claudia Gravy, haciendo de mala malísima
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