domingo, mayo 18, 2008

CRÓNICA DE UN SER VIVO (Ikimono no kiroku) (Japón, 1955) Drama

Director: Akira Kurosawa
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Intérpretes Principales: Toshirô Mifune. Takashi Shimura, Minoru Chiaki, Eiko Miyoshi. Kyôko Aoyama. Haruko Togo. Noriko Sengoku.
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Argumento: El Sr. Nakajima, un rico industrial japonés es llevado por sus hijos al Tribunal de Familia, pues tienen la intención de incapacitarle dado sus últimas actuaciones y órdenes económicas, que les están llevando a la ruina.
Tiene una próspera fundición y viven bien, pero el patriarca, que tiene más prole fuera de la familia propia, ha gastado varios millones de yenes por el pánico que le suponen las bombas H.
La II Guerra Mundial, con las dos bombas atómicas caídas en territorio japonés, le han marcado de tal forma que piensa que una nube radioactiva se posará sobre todo Japón y morirán todos.
Por ello desea vender sus propiedades y llevarse a toda la familia a Brasil, donde cree están a salvo
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Mi opinión: Interesante film de clara denuncia, del maestro Akira Kurosawa, que resulta, vista hoy en día, claramente superada.
En la época en la que se rodó, apenas seis años después de la finalización de la II Guerra Mundial, tenía fuerza dado que el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre suelo japonés estaban cercanas en el tiempo y además se veían por las calles los estragos causados por ellas.
Por ello es positiva, porque, al menos, denuncia la situación, poniendo el dedo en la llaga en un claro problema económico-sanitario-social japonés.





Sin embargo, y más allá de la buena puesta en escena y excelentes interpretaciones, la película se ve con mucho distanciamiento, y no me refiero en cuanto a lugar y tiempo desde que se rodó, sino que apenas emociona y, aunque se comprende claramente el problema expuesto, no alcanza la excelsa categoría que se requería.
Comienza bien y el primer tercio es bueno, y resulta muy ameno y disfrutable, con la presentación de los diferentes miembros de la familia y del personaje del Dr. Harada (estupendo como siempre Takashi Shimura), que sirve de conciencia del ciudadano japonés que apenas se da cuenta en principio del dolor del protagonista, para más adelante comprenderle del todo y ponerse, al menos, moralmente, a su lado.
Pero poco a poco la película se vuelve sumamente grave, en exceso, hassta llegar a un final presuntamente rotundo, pero que visto ahora resulta un tanto excesivo, que deja más bien frío pese a su evidente dramatismo.



Muy bien de nuevo, Toshiro Mifune y el resto del elenco interpretativo, excelente fotografía en blanco y negro y una sensación de que este film es, tal y como lo han descrito diversos críticos, menor dentro de la soberbia filmografía del maestro Kurosawa.
Y por ello merecedora su visión, sobre todo por su importancia histórica, que muestra la preocupación del maestro sobre un problema que, como se ve en el filme, resbala a la gran población a pesar del poco tiempo transcurrido desde la devastación causada por las dos bombas atómica de Hiroshima y Nagasaki
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1 comentario:

David C. dijo...

Que buen actor era Mifune.