jueves, mayo 08, 2008

DOS AMORES (Two Loves) (USA, 1960) Drama

Director: Charles Walters

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Intérpretes Principales: Shirley MacLaine, Laurence Harvey, Jack Hawkins. Nobu McCarthy. Ronald Long. Norah Howard. Juano Hernandez.
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Argumento: Una estadounidense de unos treinta años, que prácticamente no ha sido feliz en su vida a causa de la mala suerte (su novio falleció) y por las estrica educación que recibió de joven, trabaja como maestra en Nueva Zelanda, impartiendo clase a niños maoríes.
En la escuela es más o menos feliz, aunque vive intranquila a causa de un pretendiente que le ha salido, un joven maestro inglés, muy apuesto pero tremendamente autodestructivo.
Se trata de un hombre que ha intentado alguna vez suicidarse debido a sus problemas de adaptación al mundo que le rodea y que trata a todos, incluida la maestra, a banquetazo limpio.
Un día aparece en la escuela un hombre maduro, que es el inspector general.
Queda fascinado con la joven y sus adelantadas ideas sobre la educación
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Mi opinión:

"- Oiga, Ana, ¿tiene un destornillador Phillips?
- Es posible, pero no sé lo que es".

Elegante y sofisticado drama (no hay que hacer mucho caso del bonito cartel del film, que invita a pensar que es una comedia romántica...), aunque en mi opinión bastante distante adaptación de una novela de Sylvia Ashton-Warner.
La película se ve bien, no aburre, pero tampoco interesa demasiado, debido a una muy irregular dirección de Charles Walters, un realizador que consiguió alguna competente película en el género musical.
Pero aquí todo se ve con algo de frialdad, no comprendiéndose del todo algunas reacciones de la pareja protagonista, muy atormentada interiormente, pero que en pantalla, en imágenes, no logran trasladar al espectador con convicción sus temores, miedos y sufrimientos.






Se oye lo que les ocurre, pero no se siente en absoluto.Incluso en los aspectos de la educación occidental impartida a los niños maoríes, adolece de profundidad, oyéndose alguna idea interesante al respecto, pero quedando muy por detrás de las cuitas sentimentales de sus personajes.
Lo mejor, aparte de su magnífica fotografía a toda pantalla y la música clásica que se oye en dos o tres ocasiones, es la interpretación de Shirley McLaine, una vez más maravillosa y luminosa.
No, no me ha convencido este film
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