miércoles, febrero 25, 2009

MATRIMONO ORIGINAL (Mr. & Mrs. Smith) (USA, 1941) Comedia. Nota media: 7


Director: Alfred Hitchcock
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Intérpretes Principales: Carole Lombard. Robert Montgomery. Gene Raymond. Jack Carson. Philip Merivale. Lucile Watson, William Tracy.
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Argumento: Los Smiths son un feliz matrimonio, con tres años de antigüedad, bendecida por las Leyes...o eso creen, ya que un día aparece por la oficina de él un hombre, que le comenta que en realidad no están oficialmente casados, ya que contrajeron matrimonio en un lugar que patatín y patatán...total que le devuelve los dos dólares de la licencia que sacaron en su día, tres años antes, para que vuelvan a contraer matrimonio oficial y que valga para siempre.
Él le lleva a cenar a ella al mismo lugar donde lo hicieron cuando se (mal) casaron, pero no le comenta a ella nada del asunto, que ya está enterada de todo.
Como ella ha pensado que le ha llevado allí para volverse a casar, sufre tal decepción que le echa de casa.
Desde ese momento él tratará por todos los medios de convencer a su despechada ¿esposa? para que se vuelvan a casar. Pero ella no le puede ni ver y le rechaza de todas todas
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Mi opinión: Agradable comedia dirigida por el genial Alfred Hitchcock, que aquí evidentemente y tal y como se ha dicho muchas veces sobre este film, demuestra que está algo fuera de onda, que no es su género favorito.
Y no es que esté mal, sino que no resulta especialmente afortunada en líneas generales ya que comienza muy bien y se va desinflando paulatinamente hasta hacerse sosa y algo aburrida en su tramo final.
Salvan la cinta el estupendo trabajo de la pareja protagonista, una
Carole Lombard que demuestra ser una cómica maravillosa, que vió lastimosamente cortada su carrera y su vida un año después en un accidente aéreo, cuando su avión cayó en pleno vuelo, y un Robert Mongtomery, que podía con todo.



Ambos tienen y sostienen este irregular film, sobre todo en su primer tercio, donde sus réplicas rezuman inteligencia, sin duda por el buen libreto de Norman Krasna.
Pero cuando aparece el tercer personaje principal, el del socio del protagonista, bien interpretado por Gene Raymond (estupendo cuando se emborracha en su apartamento), el interés comienza a caer, no por culpa del intérprete sino porque el humor se vuelve entrañable pero excesivamente (para mi gusto) ingenuo. Por ello las francas risas del comienzo se tornan sonrisillas de condescendencia, pero tímidas ante el bajón de las situaciones, muy caricaturescas y excesivamente alargadas.
Dura más de lo necesario y acaba, si no cansando, sí resultando distante y deseando que finalice. Y es que no daba para más y se debería haber cortado antes.
Con todo, y más si no tenemos en cuenta que la dirige Hitchcock, simpática
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