miércoles, diciembre 09, 2015

MUERTE AL ATARDECER (Red Sundown) (USA, 1956) Western




Director: Jack Arnold
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Intérpretes PrincipalesRory Calhoun, Martha Hyer, Dean Jagger, Robert Middleton, Grant Williams, Lita Baron. James Millican. Trevor Bardette. Leo Gordon. David Kasday. Lane Bradford. Helen Brown. Johnny Carpenter. Steve Darrell. John Doucette. Franklyn Farnum. Donald Kerr. Dick Rich. Chuck Roberson. Alex Sharp. Dan White, Henry Wills.
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Argumento:  Un pistolero que quiere dejar esa vida pero se ha echo a la idea de que es prácticamente imposible, se encuentra en medio de un agreste paraje con un desconocido que vaga muerto de sed, a pie. Le ayuda y se hacen amigos. Se trata también de un pistolero entrado en años al que ya le fallan los reflejos.
Un día llegan a un pueblucho donde el más joven mata en defensa propia a un matón. El hermano de este y sus compinches siguen a los dos pistoleros y matan al mayor, quien hace jurar al otro que si sale de ello con vida dejará las armas. Lo jura.
Tiempo después llega a un buen pueblo, siendo bien aceptado, pese a su mala reputación, por el veterano sheriff del lugar, quien confía en él...

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Mi opinión

"- Sheriff, ¿piensa enfrentarse a él en un justo duelo? Le matará sin oposición. Es el más rápido con el revólver. Ni siquiera le hace falta sacar el primero. No le hace falta.
-¿Sí,  y qué debo hacer?
- Yo que Ud. cogería la escopeta y me subiría a la azotea y en cuanto lo viera por la calle le dispararía a las piernas.
- Eso está mal, no es juego limpio.
- No, pero seguiría vivo".



Buen western, pura serie B, de acuerdo, modesto en ambiciones, vale, pero recio y muy sobrio y serio.
Tiene como mayor virtud, que no la única, el excelente guión, obra de Martin Berkeley, que adapta la novela "Back Trail", de Lewis B. Patten, no por estar lleno de acontecimientos originales, sino por ser rico en buenos diálogos, frases muy bien escritas, que dejan sentencias arrolladoras sobre la vida, la muerte, el honor y la dualidad valentía/cobardía. Así, los diálogos entre el protagonista, pragmático siempre, y el veterano sheriff, honrado a carta cabal, pero un tanto inconsciente del peligro que le acecha o al menos que antepone su trabajo al peligro existente, son de recibo, mostrando a las claras la diferencia de matices y formas de ser de dos atractivos personajes. Y también los que tienen lugar, pocos pero soberbios, entre el protagonista y el joven y cruel pistolero, invencible con el revólver pero lleno de venenosa vanidad.



Jack Arnold, el director, que a mí siempre me había parecido más acertado en sus pequeñas obras maestras del cine fantástico/ciencia ficción que en el western, pero que ahora que he visto tres de ellos realizados por él veo que también dominaba sus genuinos elementos, dota de sencillez en la puesta en escena al argumento, pero también de dinamismo y fuerza dramática (excelente la larga escena de la visita del malvado pistolero a la casa de uno de los pequeños rancheros).
Es una peli que quizás no pasará a la historia del cine (ni siquiera fue estrenada en las salas comerciales españolas, según creo), pero gusta mucho al ser muy entretenida, muy amena, sin lastrarse el interés de la historia en ningún momento. Es más, el clímax va in-crescendo y hasta el final es honesto y muy realista. Además, posee una bonita fotografía en el maravilloso technicolor de la época y su banda sonora es meritoria.
Merece la pena y su visión constituye una agradable sorpresa.