martes, septiembre 13, 2016

TORERO Y LA DAMA, EL (LA AMANTE DEL TORERO) (Bullfighter and the Lady) (USA, 1951) Drama





Director: Budd Boetticher (1, 2, 3, 4)
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Intérpretes PrincipalesRobert Stack (1) Joy Page, Gilbert Roland (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7)) Virginia Grey, Katy Jurado (1, 2, 3), Antonio Gomez, Ismael Pérez, Rodolfo Acosta, Ruben Padilla, Paul Fix (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7).
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ArgumentoJohnny Reagan, un descarado americano campeón de tiro al plato, visita a Méjico y conoce dos fuerzas irresistibles: la exótica Anita de la Vega y el encanto de las artes de la tauromaquia. 
Reagan se propone conquistar ambas. 
Para aprender a torear, se pone de acuerdo con Manolo Estrada, un icono del toreo mejicano. 
Sabe que sólo hay una forma y un lugar para impresionar a Anita y es dar lo mejor de sí en su debut en el ruedo.
Pero no será fácil.
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Mi opiniónExcelente film de Budd Boetticher, lleno de emoción y pasión, de los primeros de su, valga la redundancia, primera fase, 
Está soberbiamente dirigida, con mucho cariño y respeto hacia el mundo de la tauromaquia y hacia los toreros y el propio toro, alma de la "fiesta". A mi entender es una de las cintas sobre el mundo del torero más creíbles que he visto en la gran pantalla, y por tanto, más realista.
Entretenidísima y de gran calidad, muestra una bonita y nada ñoña historia de amor, y sobre todo, la profunda amistad, más que de hermanos, entre dos hombres muy distintos entre sí, tanto en carácter como al provenir de mundos completamente distintos.



Escenas de gran dramatismo en la plaza (la penúltima corrida, el momento en el que un gilipollas inundado por dentro en tequila le toca los cojones a Gilbert Roland durante una capea), con otras llenas de lirismo, como la de la capilla, con destacados toques de humor inteligente como lo del personaje encarnado por la siempre magnífica Virginia Grey, se combinan para mostrar un amplio surtido de sentimientos humanos, donde la vida y la muerte se dan la mano y donde el honor, el miedo, la pasión, el amor y la amistad están presentes en cada momento del día, pudiendo estallar en mil pedazos por una vacilación, por un despiste, por un equívoco.




Magnífica banda sonora del gran Víctor Young, y un guión milimétrico del propio realizador, junto con los estupendos James Edward Gran y Ray Nazzaro, este más tarde realizador no tan destacado, sobre todo de westerns de serie B (bueno, al menos los que yo he visto).
Esta gran y amenísima película está producida por la Republic y su productor principal es nada menos que John Wayne, quien coloca a algunos de sus buenos amigos en papeles brillantes que ni siquiera aparecen en los títulos de crédito a pesar de ser sustanciosos, como el de Paul Fix. Además de Ward Bond, como el narrador.
En resumidas cuentas, que gracias a la labor de rescate del propio film a cargo de su realizador y de Robert Stack, los dos no mucho antes de fallecer, he podido admirar esta película en todo su esplendor, con una admirable fotografía en blanco y negro, y con su duración exacta: 124 minutos, y no 87 como cuando se estrenó.
Mayúscula y magnífica sorpresa, pues aunque había oído hablar de ella no la conocía.



¡Ah! Y dejo para el final la inmensa labor interpretativa de Gilbert Roland, posiblemente en el mejor papel de su carrera. Compone de forma perfecta, un ser humano generoso, que otorga gran valor a la amistad, y que siempre está al quite (literal) ante cualquier contingencia peligrosa que pueda sufrir alguien a quien ame. Tampoco es moco de pavo la composición de Katty Jurado, aquí bellísima, en el papel de la amorosa esposa de Gilbert Roland, una mujer de un porte y actuación dignísima, que se gana el respeto de todo/as por su elegancia, distinción moral y total entrega para los suyos.