domingo, octubre 30, 2016

RENDEZ-VOUS DE JUILLET (Cita en julio) (Francia, 1949) Vida normal







Director: Jacques Becker (1)
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Intérpretes PrincipalesDaniel Gélin, Brigitte Auber, Nicole Courcel, Pierre Trabaud, Maurice Ronet (1, 2, 3), Philippe Mareuil, Capucine (12), Pierre Mondy (1).
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ArgumentoEl joven Lucien, apasionado de la etnología, ha organizado con sus amigos un equipo de rodaje. 
El grupo tiene la esperanza de hacer un viaje a África para rodar un documental sobre los pigmeos. 
Mientras tanto, sus respectivas novias tratan de abrirse camino como actrices de teatro... con desigual suerte.
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Mi comentarioExcelente (una más) película, magníficamente dirigida por el maestro Jacques Becker que, cuando he visto de él ya seis de sus trabajo he llegado a la fácil conclusión de que no tiene ninguna mediocre en toda su filmografía.


Ganadora de los prestigiosos premios del cine francés Louis Delluc y mejor film, en el año 1949, otorgados por el Sindicado Nacional de Críticos de Cine francés, se trata de un mecanismo de relojería, donde sus bastantes personajes, en principio un tanto anárquicos, difíciles de situar en la retina en los primeros minutos, pasan a ser cercanos, entrañables, humanos, con sus virtudes y defectos, con sus sueños y anhelos, con sus miedos, dudas..., gracias al estupendo guión del propio director y de Maurice Griffe, que adaptan con sabiduría la historia del propio Becker.
Hay diversión, continuos, multitud de pequeños detalles cotidianos, de una juventud que trata de abrirse camino apenas cuatro años después de la liberación de París en la II Guerra Mundial, pero que tiene miedo al fracaso, a hacerse adultos y tomar decisiones difíciles pero trascendentes en sus futuras vidas.
En este sentido es soberbia la larga escena de la reunión de amigos para comer algo, cuando el protagonista les echa la bronca a parte de sus colegas al echarse hacia detrás, asustados ante lo incierto de su futura empresa conjunta, respecto a la decisión que habían tomado mucho tiempo antes.



Gran ritmo, perfecto estudio psicológico de todos sus personajes, no dudando en la dureza expositiva cuando hace falta, con diálogos descarnados, incluso crueles en ocasiones, con otras de pura diversión.
El gran Gastón Modot, en un papel pequeño pero que queda en la memoria, toma el papel del entusiasta, duro en apariencia, pero sintiendo gran cariño por ellos, del profesor de interpretación de teatro. Su rostro, primer plano, iluminado viéndose la satisfacción y cariño hacia ellos está perfectamente reflejado en una conmovedora escena, desprovista de cualquier sentimentalismo barato.
Una gran película, que tiene una soberbia puesta en escena, agrandada por la maravillosa fotografía en blanco y negro de Claude Renoir.
Otra pequeña maravilla de Monsieur Becker.