domingo, mayo 04, 2008

DUEÑOS DE LA CALLE (Street Kings) (USA, 2008) Policiaco

Director: David Ayer
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Intérpretes Principales: Kean
u Reeves, Hugh Laurie, Chris Evans, Forest Whitaker, Naomie Harris, Terry Crews.
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Argumento: Ludlow es un veterano policía de Los Ángeles que está pasando el peor momento de su vida tras la muerte de su mujer.
Cuando unas pruebas le implican en la ejecución de un compañero, Tom se verá forzado a ir contra todo lo que ha conocido en el cuerpo has
ta ahora, cuestionándose la lealtad de todos y cada uno de los que le rodean.
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Mi opinión: "Todos somos malos".

Entretenida película policiaca donde la corrupción del Cuerpo se muestra con notable violencia.

La historia está escrita por nada menos James Ellroy, quien es uno de los firmantes del guión. Esto de por sí podría dar lugar a pensar que estamos ante un gran trabajo, al menos, de escritura cinematográfica. Pues bien, no es así.
El film comienza francamente bien, con fuerza e intensidad, con el "trabajo" del protagonista en la casa de los coreanos. Este episodi
o está bien filmado y el nervioso montaje le otorga el dramatismo suficiente como para que pensemos que será una gran película.


Sin embargo, y tras la presentación del jefe del protagonista, encarnado con su maestría habitual por un gran Forest Whitaker, la historia comienza a ser algo, si no farragosa sí algo liante, no demasiado bien contada, aunque se siga con interés.
La mayor pega es que los diversos acontecimientos dejan de ser creíbles, hasta llegar a ser una auténtica fantasmada.
Esto es debido a que el protagonista sufre toda clase de penalidades, saliendo él solito, airoso de todos ellos, lo que no hay quien se lo crea, sobre todo p
or la exageración de sus virtudes.



Menos mal que, pese a todo, la peli tiene ritmo, apenas hay tiempos muertos (a veces va demasiado rápida, sin tiempo a que reflexionemos mínimamente sobre lo que estamos viendo), y la banda sonora es potente.
Pero la cinta podría haber estado mucho mejor, lastrando sus posibilidades un guión poco riguroso, tendente a la artificiosidad.
Además, su discurso es no ya ambiguo, sino simplemente f
ascistoide, al hilo de las películas del mismo pelo de los setenta y comienzos de los ochenta ("Harry el fuerte", "Los jueces de la Ley"...).
No, no convence y deja un poso algo amargo, aunque se haya pasado más o menos bien el rato (aunque a mi se me hizo algo larga).