martes, mayo 06, 2008

TEATRO: LA SOSPECHA (Intriga)

Autor: John Patrick Shanley
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Dirección: Natalia Menéndez
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Prroducción: Vorágine
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Intérpretes: Pilar Bardem, Diana Palazón, Juanjo Cucalón,¿xxx? (en sustitución de Vicenta Ndongo)
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Argumento: En 1964, en una escuela católica del Bronx, la Hermana Jane avisa a la directora, la Hermana Luisa, que un niño de su clase volvió raro y oliendo a alcohol después de estar con el padre Flynn, el cura que se encarga de la enseñanza religiosa así como también del deporte.
A partir de ese momento, la hermana Luisa, armada de sospechas, culpabiliza alpadre Flynn de abuso a un menor y mantendrá una reunión con la madredel niño para separarlos.
¿Pero la acusación que pesa sobre el cura tiene pruebas?

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Mi opinión: Interesante obra teatral de John Patrick Shanley que, recordemos, obtuvo el Óscar al mejor guión original por el film “Hechizo de luna”, hace algo más de veinte años.
Con “La sospecha” consiguió el fantástico galardón del premio Pulitzer y en estos momentos se encuentra rodando, como director, la adaptación para el cine, con la fantástica Meryl Streep como protagonista.
Ciñéndonos a la obra teatral en cuestión, representada en el Getxo Antzokia de Algorta (Getxo, Bizkaia), donde pude verla, he de comentar que me gustó, sí, me pareció un texto bien escrito que iba más allá de su aparente denuncia, pero que, tal y como se representó, no me acabó de convencer del todo.
A mi modo de ver, es siempre interesante, hasta el mismo final, y entretenida, por lo que, al menos, se pasa un rato agradable viendo las evoluciones de un algo desigual conjunto interpretativo, donde sobresalen la gran Pilar Bardem, siempre segura y determinante, y Juanjo Cucalón, inmejorable y con una preciosa voz que se puede oír más allá de las paredes del teatro en cuestión.
Por su parte, Diana Palazón está bien en cuanto al texto se refiere, pero su voz está quebrada, no sé si porque debe esforzarse al máximo para que le oigan desde la última butaca, o porque las diversas y sucesivas representaciones le han dañado las cuerdas vocales. Si fuera por este último motivo, debería tomar un descanso. Por su bien.
Y en cuanto a la actriz que sustituye a Vicenta Ndongo, en todo momento da la sensación de estar nerviosa, pero es que es su personaje quien lo está. En todo momento a la defensiva y segura de lo que se le va a decir, no en vano está un paso más adelante que la priora, que trata de contarle cosas que ella ya lo sabe desde tiempo atrás.



La obra está compuesta, como casi siempre ocurre en el teatro, de varias escenas, las cuales están algo descompensadas. Casi todas están medidas en el tiempo y son eficaces para incrementar el interés de la historia, pero hay una de ellas, una conversación entre las dos monjas, para mi gusto excesivamente larga, hasta el punto de que me “ausenté” de ella durante algunos segundos...Y creo que no me perdí nada importante.
Menos mal que, en efecto, poco a poco va mejorando, hasta llegar a un final donde la ética queda en entredicho, pues se muestra la mentira como un arma imprescindible para llegar a la verdad. Un final nada condescendiente, que deja un amargor, absolutamente acorde con lo que sucede, casi siempre, en la vida real. Un final que hace pensar y que deja un poso de inquietud.
No creo que sea una gran obra, pero sí que está bien y que tiene algunos excelentes momentos como el cura predicando acerca de los chismes. Su explicación es clara y explica con precisión cómo actúan y lo meramente imposible que resulta abortarlos una vez vuelan como plumas por el viento
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