martes, febrero 03, 2009

JOURNEY TO SHILOH (Jornada en Shiloh) (USA, 1968) Western. Nota media de la encuesta: 6

Director: William Hale
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Intérpretes Principales: James Caan, Michael Sarrazin. Brenda Scott. Don Stroud, Paul Petersen, Michael Burns Jan-Michael Vincent. Harrison Ford. John Doucette. Noah Beery Jr.
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Argumento: Ocho jóvenes amigos de Texas recorren a caballo un largo trecho para llegar a Ritchmond, Virginia, con objeto de unirse al Ejército Confederado y luchar por su país.
En el camino tendrán diversas vivencias que les hará ver que el mundo, la gente, la guerra, no es como ellos habían imaginado
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Mi opinión: Regular western dirigicon con oficio pero no demasiada inspiración por Wiliam Hale, que, no obstante, no es, o al menos no debería ser, nada desdeñable.
La razón de que sea regular es que es algo irregular en su ritmo y que el guión de Gene L. Coon no consigue captar del todo la profundidad del texto de la buena novela de Heck Allen, donde se describen con todo detalle la psicología de los diversos personajes, explicando claramente sus anhelos, sueños y deseos de, con su lucha, conseguir un mundo mejor lleno de esperanza y justicia.
Esto, en el film, se oye y se ve, pero solo a medias, no en vano se pasa de un suceso a otro con algo de prisa y situaciones ricas en contenido, como la del negro huído de sus amos, que le tratan a patada limpia y le humillan constantemente, queda casi en simple esbozo pese a la fuerza dramática de su conclusión, que deja bien a las claras que el mundo real es muy distinto del que habían imaginado sus ocho jóvenes atónitos y atribulados protagonistas.
Tampoco la relación, bonita por otra parte, entre la chica de saloom y el protagonista, tiene todo el encanto romántico de la obra literaria, quedando en algo bello pero sin emoción.
Con todo, repito, la película creo que merece sobradamente la pena, sorprendiéndome que no se estrenada en las salas comerciales españolas en su día, sobre todo dadas las marramachadas que sí lo logran.




Y es que, supongo que se debe en parte a ello, sus jóvenes protagonistas todavía no eran conocidos para el público, pero el tiempo, sobre todo la siguiente década, la de los setenta, demostró que eran buenos o al menos rentables: James Caan, un jovencísimo Harrison Ford, el siempre estupendo característico Don Stroud, Michael Sarrazin, el simpático (entonces más o menos célebre televisivo Michael Burns), Jan-Michael Vincent.
La dureza y fiereza de la guerra queda patente en el último tercio de la cinta, quedando palpable el toque pacifista y antibelicista de la historia, por lo que al menos por ello su visión es positiva.
Un western pues claramente menor, pero entretenido y ameno, además de estar beneficiado por una bella fotografía a toda pantalla (que, lastimosamente, de nuevo la cadena televisiva autonómica cercenó salvo en los títulos de crédito iniciales y finales). Una vergüenza de nuevo.
A destacar la escena en la que los ocho amigos se ponen en cola para besar la mano de la señorita del sur que les trata como a patriotas y les ofrece unas palabras de ánimo ante su difícil misión en la guerra. El candor, ternura e inocencia de la juventud, todavía sin ser corrompida, quedan patente como no muchas veces en el cine
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