viernes, junio 12, 2009

MURIÓ HACE QUINCE AÑOS (España, 1956) Intriga, Político. Nota media: 6

Director: Rafael Gil
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Intérpretes Principales: Rafael Rivelles. Francisco Rabal. Lila Rocco, Gérard Tichy. Carmen Rodríguez. Ricardo Calvo. Fernando Sancho. Félix de Pomés.
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Argumento: En Bilbao, año 1937, cientos de niños son enviados por sus padres a la URSS, huyendo de la cruenta Guerra Civil Española.
Allí, reciben duro adiestramiento y enseñanzas comunistas, que hacen pierdan poco a poco los recuerdos del pasado.
Uno de ellos, Diego Acuña, está metido, quince años después, de lleno en el Partido, promoviendo huelgas y algaradas.
Su jefe le ordena que vaya a España y se una a su familia, esto es, a su Padre, uno de los máximos jefes de la Brigada Policíaca que lucha contra las hordas comunistas, y su prima Mónica, que vive con su padre desde que su madre murió.
El plan es que se gane su afecto y mientras espíe para ellos y copie cuantos informes caigan en sus manos para así poder seguir con su lucha.
Pero poco a poco Diego irá sintiendo que quizás no esté haciendo bien, máximo visto el amor que siente su familia por él.
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Mi opinión: Adaptación de una famosa obra de teatro anticomunista de José Antonio Giménez Arnau, estrenada en los escenarios en 1952, esta película tiene un claro tinte anticomunista que bien se puede calificar de panfleto.
En su día fue muy valorada como lo muestran los premios recibidos, nada menos que Mejor Película del Sindicato Nacional del Espectáculo y mejor actor para el gran
Rafael Rivelles, ganando el Fotogramas de Plata en 1955.
Sin embargo, vista más de cincuenta años después, la cinta parece mediocre e incluso algo tediosa en algunos momentos.
Cierto es que los intérpretes lo hacen bien, aunque con la altisonante declamación del cine español de los cuarenta y cincuenta, pero el argumento es tan artero que todo se ve con incredulidad.




Ocurre que Rafael Gil sabía hacer cine y en este caso hay una cuidada puesta en escena, que logra un acertado clímax de intriga en algunos momentos, gracias sobre todo a la buena iluminación empleada en algunas tomas, como cuando el padre del protagonista trata de sonsacar información a un comunista apresado, estando su hijo (Paco Rabal) escondido tras unas cortinas mientras es iluminado por unas luces de neón de un eficicio contiguo.
Pero en líneas generales la peli se hace larga, resultando bastante previsible.
Además, pretende ser al final emotiva, cosa que quizás lograra en el momento de su estreno, pero, repito, vista hoy en día, queda hasta falso y facilón.
Para estudio político-social-cinematográfico
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