lunes, junio 01, 2009

MURMULLOS EN LA CIUDAD (People Will Talk) (USA, 1951) Comedia. Nota media: 9


Director: Joseph L. Mankiewicz
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Intérpretes Principales: Cary Grant, Jeanne Crain. Finlay Currie. Hume Cronyn. Walter Slezak, Sidney Blackmer. Basil Ruysdael.

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Argumento: El Doctor Noah Praetorius es célebre en la facultad de medicina pues sus métodos, a veces no muy ortodoxos, para con sus pacientes (mujeres pues es ginecólogo), trascienden por su efectividad, amén de ser muy popular por dirigir la orquesta de la Facultad, compuesta por profesores y alumnos.
Un día conoce a una bella mujer, que acude de oyente a las clases de anatomía de otro profesor, que no le puede ver ni en pintura. Ambos, la chica y él, se enamoran, pero ocurre que ella está embarazada de otro hombre, ausente y, ante el temor del rechazo de la sociedad y temor también a su entorno, se pega un tiro, aunque leve.
Esto hará que el Dr. le diga que en realidad no estaba embarazada e ingenie un plan, pues le ama de verdad, para casarse con ella.
Sin embargo, el profesor de anatomía está investigando la vida anterior del profesor Praetorius, descubriendo algo terrible en la persona de un hombre ya algo mayor, que siempre le acompaña al Dr. Un hombre de aspecto rudo, silencioso y algo torpe en sus ademanes.
El profesor de anatomía no dudará en llevar al Consejo Superior de la Faculta el caso, con la intención de expulsar al Dr. Praetorius
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Mi opinión: Muy curioso y extraño a la par, film de J.L.Mankiewicz, que obtuvo la nominación al Óscar al mejor guión de comedia americana.
Y no es de extrañar, por cuanto es un trabajo ímprobo, alejado de la normalidad guionística, con unos diálogos que abarcan complejos temas de hondo calado humano, como la vida, la muerte, el amor, la amistad, el respeto a los demás, y todo con una tranquila pero implacable narrativa propia de un genio.





Y es que Mankiewicz logra arrebatar el corazón del espectador poco a poco, fotograma a fotograma, plano a plano, tras unos primeros minutos en verdad estrafalarios, con personajes y situaciones algo rocambolescas y un prólogo que transmite una sensación de cierta intranquilidad, propenso a la intriga, para inmediatamente pasarse a una historia preciosa pero nada convencional, de amor.
Es verdad, y esto juega en contra del interés del espectador medio que siempre busca un ritmo más alto, que algunas escenas son muy largas, como la conversación del prólogo y las que tienen lugar en la casa del hermano del padre de la chica, pero siempre es un gusto oír estos inteligentes y veraces diálogos propios de un hombre que no malgasta una sola palabra en boca de sus personajes.




Hay mezcla de humor, intriga y amor, aunque las carcajadas no asomen por la cinta. Es un humor "silencioso", que se degusta como un manjar, como en la relación del protagonista (formidable y jocoso Cary Grant) con su mejor amigo, el profesor de química y que toca el bajo en la orquesta, maravillosamente encarnado por ese gran actor que fue Walter Slezak.
Por su parte, jamás he visto a Jeanne Crain tan hermosa y a Finlay Currie tan enigmático.
El final, con "el juicio" al protagonista ante el Rector de la Universidad y varios profesores más, sorprendente, no por su conclusión, previsible, pero sí por su rotundidad, ganando la dignidad ante la envidia, la solidaridad y amistad frente al egoísmo y el deshonor.
Una buena película, que por su particularidad jamás se estrenó en las salas comerciales españolas, sin duda porque en su día no supieron qué hacer con ella al ser muy distinta de la normalidad y convencionalidad.