lunes, octubre 05, 2009

Taking Woodstock (DESTINO: WOODSTOCK) (USA, 2009) Comedia, Histórica. Media: 3,50


Director: Ang Lee
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Intérpretes Principales: Demetri Martin, Dan Fogler, Henry Goodman, Imelda Staunton, Liev Schreiber
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Argumento: Estamos en 1969 y Elliot Tiber, un decorador de interiores de Greenwich Village, Nueva York, está en mala racha. Se ve obligado a mudarse al norte para ayudar a sus padres en el motel destartalado que estos tienen en los Catskills, El Monaco.
Cuando Elliot se entera de que un pueblo cercano ha conseguido el permiso para hacer un festival hippie de música, llama a los productores pensando que podría atraer algo de negocio para el motel.
Tres semanas después, Elliot se encuentra sumergido en una experiencia que cambiará su vida y la cultura popular para siempre
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Mi opinión: Divertida revisitación de un hecho fundamental, no sólo en el plano musical sino también en el socio político de finales de los años sesenta, en Los Estados Unidos. En una etapa crucial donde se comenzaban a cocinar victorias del tipo del derecho de los negros a tener igualdad de oportunidades respecto a los blancos, de los homosexuales, y del derecho a protestar activamente contra la infausta Guerra del Vietnam, entre otros acontecimientos.
El Festival que tuvo lugar en Woodstock, lugar perdido en medio de ninguna parte, absolutamente desconocido para casi todo el país, fue el catalizador donde las conciencias de los más jóvenes sobre todo, se despertaron en medio de un climax de absoluta libertad, que apenas se repitió, al menos con tal intensidad, en años venideros.

En esta ocasión, el film de Ang Lee toca superficialmente el hecho puramente musical, para centrarse en cómo se gestionó el acontecimiento mundial. De la génesis del Festival.
Y lo hace con mucho humor, sobre todo en su primera mitad, la mejor de la cinta, donde se nos presentan los entrañables personajes principales, con la madre del protagonista a la cabeza, una mujer de armas tomar, que tiene su particular modo de hacer negocio y salvaguardar a los suyos del Mal. Una Imelda Staunton fabulosamente chispeante le da cuerpo y alma.




Pero hay más ricos personajes, como el propio protagonista, un joven idealista, que desea viajar y salir del agujero que le ha tocado en suerte y poder vivir su sexualidad libremente, sin cortapisas de ningún tipo. Y el padre, hombre apocado al que el Festival servirá de animador y le dará vida e intensidad. Y el otro personaje molón es el marine transexual estupendamente interpretado por Liev Schreiber, todo corazón y músculo y mala leche si se tercia.
La pena es que poquito a poco la peli va escorándose hacia la dispersión, pasando a ser una sucesión de especies de sketchs, donde van apareciendo y desapareciendo personajes, pero sin una unión demasiado coherente con el espíritu del film. Así, la tan hablada relación que establece con una joven pareja lisérgica y el "viaje" que emprende con ellos, resulta un poquito larga, rompiendo el ritmo ágil que había hasta entonces.
En definitiva, una película bonita, muy agradable de ver, pero que se queda, creo yo, a medio camino de lo que resultó en realidad el mítico Festival. Lee, a propósito, cree más conveniente detenerse y explicar sus aledaños que meterse de lleno en el complejo musical, y es su personal opción. Otra cosa es que convenza dicho camino.