lunes, junio 01, 2015

INVASIÓN A LA TIERRA: LA BATALLA DE LOS ÁNGELES (USA, 2011) Ciencia Ficción. Nota media final: 6,50






Director: Jonathn Liebesman
---
Intérpretes Principales: Aaron Eckhart, Michelle Rodriguez, Bridget Moynahan, Michael Peña, Ne-Yo, Ramon Rodriguez, Taylor Handley, Cory Hardrict, Jadin Gould, Bryce Cass, Joey King.
---
Argumento: En el año 2011, la invasión de la Tierra por seres de otro planeta va precedida por el ataque de fuerzas desconocidas que parecen meteoritos. 
Una tras otra van cayendo las grandes ciudades del mundo. 
Los Ángeles se ha convertido en el último bastión dentro de los Estados Unidos. 
En medio del caos, a un sargento de la Marina y a sus hombres se les encarga la misión de rescatar a la población civil de una zona que va a ser bombardeada sin piedad.
---
Mi opinión: Entretenido film de ciencia ficción que no hace descansar al espectador ni un segundo, y eso es lo mejor y lo peor, casi, que se puede decir de ella.



Yo, lo reconozco, no me lo he pasado mal viéndola pues me ha parecido amena. No aburre y técnicamente es muy competente, pero a veces, más de la cuenta, recuerda a un vídeo juego de esos de alienígenas y seres humanos luchando entre sí para ver quién ganará y se apoderará de la Tierra y sus recursos (este argumento está ya trillado, a ver si alguna vez vienen a por algo distinto los marcianos y sus congéneres....).
Resulta curioso que su intérpretes, Aaron Eckhart sea su protagonista, por cuanto se hace extraño verle en semejante historia, pero lo hace francamente bien, con ejemplaridad tanto en su forma física (se le tacha y se tacha a si mismo de "viejuno") como en sus diálogos, siendo el héroe sin pretenderlo y siendo el ejemplo, la conciencia de sus hombres (y mujeres, ahí está la súper heroína Michelle Rodríguez), todo/as superados por los trágicos acontecimientos que pueden acabar con ellos y su raza entera.
Bien técnicamente hablando, resulta claramente superficial en cuanto a su desarrollo interno, pero creo que pedirle que resulte profunda no es justo. Se trata de que todo lo que vemos y oímos nos entre por los ojos y los oídos, y creo que lo logra. Si profundizamos más comprobamos que no hay por dónde agarrarla, claro.