viernes, julio 08, 2016

DÍA MÁS CORTO, EL (Giorno più corto, Il) (Italia, 1963) Comedia






Director: Sergio Corbucci
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Intérpretes PrincipalesCiccio Ingrassia, Franco Franchi, Gino Cervi, Totò, Annie Girardot, Ugo Tognazzi, Eduardo De Filippo, Peppino De Filippo, Aldo Fabrizi, Gabriele Ferzetti, Philippe Leroy, Amedeo Nazzari, Tomas Milian, Romolo Valli, Renato Salvatori, Paolo Stoppa, Walter Chiari, Franca Valeri, Anouk Aimée, Franco Citti, Sylva Koscina, Gianni Garko, Walter Pidgeon, Mark Damon, Steward Granger, Walter Chiari, Franco Citti, Ángel Aranda, Rik Battaglia, Jean Paul-Belmondo, Maurizio Arena, Virna Lisi...y un largo etcétera.
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ArgumentoLos protagonistas son dos tipos muy torpes, el uno que  hereda al otro a la muerte de su tío, y debe, por obligación de sus más cercanos parientes, cuidarlo hasta la muerte.
Por un equívoco se trasladan, junto a miles de conciudadanos italianos, a las trincheras de la I Guerra Mundial. 
Ellos sólo tratan de huir de aquél desaguisado, pero no podrán.
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Mi opiniónParodia italiana de la superproducción norteamericana sobre el desembarco de Normandía ("El día más largo", 1962) pero adaptada a la I Guerra Mundial. 
Comienza más bien que mal, con una primera mitad chistosa, no buena, eso nunca, pero al menos con cierto gracejo, sobre todo al comienzo, con los parientes reunidos junto a su tío moribundo, esperando que antes de "espicharla" les vaya legando sus modestos bienes. Vamos, que son unos buitres de cuidado.
Luego, la despedida en el tren tiene su aquél, con varios personajes despidiéndose de sus parientes, amigos y amantes, y con cierto desparpajo en las diversas situaciones.



Luego, una vez están en el frente, cuando podría haber dado más de sí, la peli comienza a desplomarse sin remedio, hasta convertirse en una astracanada, sin chispa, ni imaginación, ni humor del bueno.
Y es una pena, porque los muchos pequeños personajes que van saliendo durante la peli están encarnados por estupendos cómicos, sobre todo italianos, pero de todo hay, incluso algunos yankis. A veces casi sin frase (o poniendo solo el careto, como hace el gran Jean Paul Belmondo) o con una frase tan sólo. Su sola presencia basta para esbozarnos, al menos, una mínima sonrisa, aunque la escena en la que salen no tenga gracia alguna.
Esto es lo mejor de la peli, la presencia de tantos buenos intérpretes e irlos descubriendo poco a poco.
El resto es pura filfa, para ver semidormido y olvidarla de la misma.