domingo, agosto 14, 2016

DAVID Y CATRIONA (SECUESTRADO) (KIDNAPPED) (Gran Bretaña, 1971) Aventuras, Bélica





Director: Delbert Mann
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Intérpretes PrincipalesMichael Caine, Lawrence Douglas, Vivien Heilbron, Trevor Howard, Jack Hawkins, Donald Pleasence, Gordon Jackson, Freddie Jones, Jack Watson, Peter Jeffrey, Roger Booth, Geoffrey Whitehead, Andrew McCulloch, Claire Nielson.
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ArgumentoEn 1746, después de la batalla de Culloden, que pone fin a la rebelión de los jacobitas (partidarios de los Estuardo), un hombre pérfido vende como esclavo a su sobrino David, que después es deportado a las Indias Occidentales. 
Ayudado por un jacobita que es buscado por los que han ganado la guerra, el joven vuelve a su patria dispuesto a seguir luchando por la causa.
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Mi comentarioInteresante film británico, que no goza de mucho predicamento en la historia del cine, siendo considerada como una película fallida y de poco éxito comercial (como así lo predijo antes de que finalizara su rodaje, el propio Michael Caine en sus memorias) Un poco bluf, vamos.
Viéndola ahora, en julio de 2016, debo confesar que me ha gustado bastante, pareciéndome amena en todo momento y con un empaque técnico muy competente gracias a la soberbia fotografía de Paul Besson que destaca sobremanera los bellísimos paisajes donde se ha ha rodado la cinta, la mayoría en Escocia, principalmente sobrecogedores los de La isla de Seil, Argyll and Bute; aunque los interiores se hayan rodado en los míticos estudios de Pimewood.



Buena banda sonora de Roy Budd y muy estimables intérpretes algo ya veteranos, puesto que los dos protagonistas jóvenes son un poco sosainas, aunque Lawrence Dogulas, como David, se esfuerza en su, por otra parte, nada fácil papel.
Impecable ambientación y un ritmo adecuado, pese a que haya leído por ahí que es lenta. De eso nada, se sigue bien, con interés, y es que el guión, a pesar de ser mejorable, es muy aceptable por parte de Jack Pulman, según la novela del inmortal Robert Louis Stevenson. Aunque bien es cierto que el final es un poco precipitado.
En definitiva, que resulta agradable su visión y sin la lírica necesaria (que seguro que sí aparece en la novela).