miércoles, agosto 29, 2007

ENCUENTRO EN LA CIUDAD (España, 1952) Comedia

Director: José María Elorrieta.
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Intérpretes Principales: José Luis Ozores, Trini Montero, Fina Rizo, Fernando Aguirre, Manuel Requena, Luisa Puchol, Nicolás D. Perchicot.
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Argumento: A Madrid llega una chica que ha estado años en un internado pues no tiene padres.Llega a Madrid por que ahí le espera su tutor. Sin embargo, al llegar se entera que murió hace tres días.
Así pues, está sola en la vida.Conocerá a un dicharachero, caradura y muy vago hombre, que le ayuda a llevar la maleta de allí para acá y a despistar al hambre que tiene. Se trata, pese a todo, de un buen hombre.
Sin embargo, no pueden ser más distintos, por lo que chocarán al tener una idea de la vida muy distinta. Pero se juntarán y acompañarán durante dos días para vencer a la soledad
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Mi opinión: Curioso, aunque un tanto pobre, intento de reflejar una suerte de neorrealismo español de postguerra.
Es una película muy modesta, pero tiene como bondades cinematográficas, amén de unas buenas interpretaciones, sobre todo del gran y tristemente desaparecido en la flor de la vida: José Luis Ozores, el que esté rodada casi toda en exteriores, notándose perfectamente que la gente de las calles de Madrid desconocen que por ahí iban a pasar dos actores. Miran extrañados y divertidos a la cámara, dándose cuenta a veces de quién es el actor que pasa junto a ellos. Esto le da un realismo a la historia, una historia donde abundan las notas costumbristas que denotan bien a las claras la época, sinsabores y necesidades del momento.
Hambre, soledad, tristeza y falta de trabajo, junto a una exaltación de, ¡cómo no! las Fuerzas del Ejército Español. El Régimen, así, con mayúsculas, estaba bien presente y había que lisonjarle.
Por lo demás, se puede decir que no daba para un largo, sino más bien para un cortometraje.
Así, su primera mitad está bien, es entretenida, con ritmo ágil y situaciones y diálogos intencionados.
Sin embargo, su segunda mitad es algo ramplona, repetitiva y con la escena de la ensoñación del protagonista en el edificio de La Bolsa de Madrid, el conjunto se rompe definiitavamente. Un momento, el de la Bolsa, extraño, surrealista, y bastante soso, pese a ocasionles destellos imaginativos, como cuando les ofrecen a los vagabundos una gran bandeja con colillas, para que escojan las que más les gusten y fumen un poquillo.
En líneas generales, una mediocre comedia, que no obstante, hace pasar el rato y supuso una curiosidad en el panorama cinematográfico del momento y porqué no, hoy en día, una forma de estudiar la vida del ciudadano medio de la España de la post-guerra, una vida en verdad dura y triste, con carencias de todo tipo.