viernes, agosto 29, 2008

SENADOR FUE INDISCRETO, EL (Senator was indiscreet, the) (USA, 1947) Comedia. Nota media de la encuesta: 6

Director: George S. Kaufman
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Intérpretes Principales: William Powell, Ella Raines. Peter Lind Hayes. Arleen Whelan. Ray Collins, Allen Jenkins, Charles D. Brown.
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Argumento: Un senador local, que nunca ha salido de su terruño y no molesta demasiado a su partido, a pesar de ser más bien chapucero y lleno de extrañas y estrambóticas ideas socio-políticas, decide, con ayuda de su joven y ambicioso agente de prensa, dar a entender públicamente que "querer, querer, no quiere la Presidencia del País, pero que si el Pueblo se lo pide....".
Esto causa estupor en su partido pues sería un desastre que se presente, pero todo se complica cuando se sabe que durante muchos años ha ido escribiendo un diario, donde aparecen escritas cosas que más valiera no salieran a la luz
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Mi opinión: Apreciable farsa política a cargo de George S. Kaufman, que sigue con socarronería el guión del siempre excelente Charles McArthur.
Se trata de la primera y última película de Kaufman, afamado autor teatral, que aquí, por suerte, no se circunscribe solamente a pautas teatrales, sino que le dota de flexibilidad y agilidad a una historia tierna donde el absurdo del poder en la política se pone de manifiesto con toda su virulencia, aunque con entrañabilidad.
Y esto es así por sus simpáticos personajes, comenzando con el protagonista (excelente una vez más William Powell), elegido mejor actor por este papel por el círculo de críticos de Nueva York), un hombre con ideas peregrinas, que no duda en comenzar una absurda campaña política prometiendo cosas antagónicas según a quién se dirija.
Un ejemplo, cuando se dirije al pueblo y promete una jornada laboral semanal de tres días, y horas más tarde, hablando a los empresarios, les promete una jornada laboral "de ocho días y reducción del salario".




Buenos diálogos, situaciones divertidas, constituyen un sano e inteligente divertimento que, no obstante, viéndolo sesenta años después del año de su estreno, queda algo ingenuo y algunas escenas, aunque simpáticas, quedan excesivamente candorosas e inocentes , como cuando el Senador, muy nervioso al comprobar que ha desaparecido su diario, sale de la habitación de su hotel a la calle en albornoz, causando el estupor de cuantos le ven.
Hoy en día, este inteligente film queda como algo raro, pero es cachondo y no refleja, quizás de forma algo exagerada, más que la realidad de la alta política
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Al final, por fin sale la esposa del Senador, a la que tanto se le cita, sin vérsela, a lo largo de la peli. Y es un guiño a los seguidores del cine de William Powell.

1 comentario:

angel dijo...

Muy bueno el comentario sobre la pelicula,,,,eso de ir prometiendo dependiendo de quien sea me recuerda a politicos españoles,sobre todo a Zapatero y sus colegas jaja.