martes, julio 14, 2009

MINNESOTA CLAY (España, Italia, Francia; 1964) Spaguetti Western. Media: 2,50


Director: Sergio Corbucci
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Intérpretes Principales: Cameron Mitchell. Georges Rivière. Ethel Rojo. Diana Martín. Antonio Roso. Fernando Sancho. Antonio Casas.
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Argumento: Minnesota Clay fue, años atrás, el más rápido pistolero de todos los Estados. Sin embargo, ahora lleva un buen montón de años, nada menos que veinte, en un penal vigilado por el Ejército, realizando trabajos pesados.
Un dia, sin embargo, se escapa tomando como rehén al buen doctor del Ejército. Cuando está lejos, le deja escapar y le comenta que le apresarán, o bien una vez muerto o bien cuando haya demostrado su inocencia ya que se le achacaron dos asesinatos cuando en realidad disparó en defensa propia. Pero el hombre que le podía haber ayudado, como testigo, su mejor amigo, jamás se personó a testificar.
Minnesota Clay regresará a su hogar dispuesto a saldar dicha cuenta con su "amigo", amén de conocer a su bella hija, que le cree muerto
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Mi opinión: Pues ni mejor ni peor que otras, o mejor dicho, mejor y peor que otras.
Esto, así, sin más, no sería nada malo, pero es que tras las cámaras está Sergio Corbucci, uno de los mejores directores en esto del spaguetti western.
Y no, lo cierto es que, tal vez porque era uno de sus primeros trabajos en el género, la verdad es que no demuestra nada en especial, ni siquiera un buen empaque técnico o un sentido imaginativo de la puesta en escena.
Todo está trillado, tal vez no en su tiempo, ya que fue de los primeros spaguettis sito en la mejor y más genuina época del simpático género, pero que no se diferencia nada a nivel argumental del resto de la filmografía de cualquier destajista de turno.




Aquí cuenta con la grata presencia de un buen secundario del cine USA que, sin embargo, no tuvo éxito en el cine, Cameron Mitchell, pero sí en la televisión "El gran Chaparral"). Pero aunque está acompañado por un buen plantel de buenos profesionales hispano-italo-franceses (es coproducción entre los tres países), lo cierto es que ningún personaje tiene un detallado perfil psicológico. Todo es primitivo y sí resulta curioso lo que le ocurre al protagonista, que es que está perdiendo la visión a marchas forzadas y para disparar a sus enemigos se debe guiar al final no por sus ojos sino por sus más que finos oídos. En fin, Mitchell lo expresa bien facialmente y es hasta originalillo, pero no da más de sí.
Un spaguetti, al fin y al cabo, del montón, que no aportó absolutamente nada al género
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